Estudiantes de enseñanza
secundaria que aprendieron la Meditación Trascendental mostraron mejoras
significativas en su actividad en un período de dos semanas en un test
perceptivo que constaba de una prueba de memoria a corto plazo en el que tenían
que identificar secuencias familiares de letras presentadas rápidamente.
Se les comparó con sujetos distribuidos aleatoriamente a una rutina de
descansar con los ojos cerrados dos veces por día, y con sujetos que no
tuvieron ningún cambio en su rutina.